La gestión de procesos de negocio no tiene por qué pasar por instalar una aplicación más. BPMoWa lleva las tareas, los avisos y las validaciones a la mensajería que el equipo ya usa a diario, y deja registro de cada paso.
Muchas de las personas que participan en tus procesos no tienen acceso a tus aplicaciones: clientes, técnicos en la calle, personal de servicios o colaboradores externos. BPMoWa lleva esos procesos a la mensajería instantánea, con conversaciones guiadas que recogen la información y la integran en tus sistemas.
Qué puedes resolver. Pedidos, concertación y confirmación de citas, solicitud de documentación, consulta del estado de un expediente, asignación de tareas a técnicos o a personal de seguridad, partes de trabajo, vacaciones y bajas, encuestas y asistencia técnica con inteligencia artificial.
Si ya tienes tus sistemas. Si tu organización cuenta con ERP, CRM o aplicaciones propias, BPMoWa actúa como canal de movilidad: las personas interactúan por mensajería y la información llega directamente a tus sistemas.
Llave en mano. Diseñamos los procesos contigo, los implantamos, los integramos y los mantenemos, con soporte 24×7. Disponible como servicio en la nube (SaaS) o instalado en tus propios servidores.
BPMoWa es una solución desarrollada por nuestro grupo, que también comercializamos a través de EXDESIS.
Qué resuelve la gestión de procesos de negocio en el día a día
El problema de la mayoría de las pymes no es que no tengan procesos, es que viven en la cabeza de tres personas y en una cadena de correos. Una compra se aprueba de palabra, un parte de trabajo se queda en una libreta y un visto bueno llega en un mensaje que nadie archiva. Cuando alguien falta, el proceso se para.
BPMoWa coge esos circuitos y los convierte en flujos con pasos, responsables y plazos, pero sin obligar a nadie a entrar en una aplicación nueva. Cada persona recibe lo que le toca en la aplicación de mensajería que ya lleva en el móvil, responde desde ahí y el sistema guarda quién hizo qué y cuándo.
Los casos que más se repiten son las autorizaciones de gastos, compras, vacaciones o descuentos, los partes de trabajo en campo con foto y firma, los avisos de incidencias y los recordatorios de tareas con vencimiento. Todo queda trazado, así que a fin de mes hay datos para ver dónde se atasca el circuito.
Se integra con lo que ya tengas: el ERP, el CRM o el portal del empleado, de forma que el flujo escriba en el sistema que corresponda y nadie teclee dos veces lo mismo.
Qué hace falta para empezar
Para arrancar basta con elegir un circuito concreto, de los que todo el mundo reconoce como un engorro, y dibujarlo tal y como ocurre hoy. En una sesión de trabajo de un par de horas suele quedar claro quién interviene, qué datos se necesitan en cada paso y dónde se pierde el tiempo.
A partir de ahí configuramos el flujo, lo probamos con un grupo pequeño y lo ajustamos antes de abrirlo a toda la organización. La adopción es alta porque no hay que aprender una herramienta nueva: la gente responde donde ya responde.
Cuando el primer circuito funciona, los siguientes salen solos. Lo normal es que la propia empresa empiece a proponer qué automatizar a continuación.









